miércoles, 1 de abril de 2009

Haz mi paso lento




Mi jefe me ha hecho descubrir algunos escritos muy bellos de la Beata Teresa de Calcuta. Sin lugar a dudas ella y Juan Pablo II son la manifestación más cercana del rostro misericordioso de Jesús a finales del siglo XX. Es una bella coincidencia que se llamen Teresa 4 mujeres extraordinarias: La de Ávila, la de Lisieux, la de los Andes y la de Calcuta. Y el común de las 4 es su total y absoluto abandono en las manos de Dios. Comparto este escrito de la Madre Teresa de Calcuta, que es sumamente enriquecedor.

Alivia el latido de mi corazón

mediante la quietud de mi mente.

Dame en medio de la confusión

de mi día, la calma de los cerros eternos.

Atenúa la tensión de mis nervios

y músculos, con la música suavizadora

de las corrientes cantarinas que viven en mi memoria.

Ayúdame a conocer el poder

restaurador del sueño y tu presencia.

Enséñame el arte de tomar vacaciones

de un minuto, detenerme para mirar

una flor, conversar con un amigo,

acariciar un gato, leer unas pocas

líneas de un buen libro.

Recuérdame cada día la fábula de la

liebre y la tortuga para que pueda

saber que la carrera no siempre la

gana el más veloz, para tener presente

que la vida es más que aumentar la velocidad.

Haz que mire hacia arriba a las

ramas del impotente roble y que sepa

que creció grande y fuerte, porque creció lentamente y bien, guiado por tu

tiempo y dirección.

Haz lento mi paso... e inspírame para

que envíe mis raíces profundamente

en el suelo de los valores perdurables

de la vida para que pueda crecer

hacia la felicidad en la tierra, preámbulo

de la que tendré en el cielo.

En este mundo agitado, recordemos

quien es la paz en medio de la tormenta

y la quietud en medio del bullicio.

"Si las ocupaciones te impiden orar,

estás más ocupado de lo que te conviene.."


Madre Teresa de Calcuta

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