Mi jefe me ha hecho descubrir algunos escritos muy bellos de la Beata Teresa de Calcuta. Sin lugar a dudas ella y Juan Pablo II son la manifestación más cercana del rostro misericordioso de Jesús a finales del siglo XX. Es una bella coincidencia que se llamen Teresa 4 mujeres extraordinarias: La de Ávila, la de Lisieux, la de los Andes y la de Calcuta. Y el común de las 4 es su total y absoluto abandono en las manos de Dios. Comparto este escrito de la Madre Teresa de Calcuta, que es sumamente enriquecedor.
Alivia el latido de mi corazón
mediante la quietud de mi mente.
Dame en medio de la confusión
de mi día, la calma de los cerros eternos.
y músculos, con la música suavizadora
de las corrientes cantarinas que viven en mi memoria.
Ayúdame a conocer el poder
restaurador del sueño y tu presencia.
Enséñame el arte de tomar vacaciones
de un minuto, detenerme para mirar
una flor, conversar con un amigo,
acariciar un gato, leer unas pocas
líneas de un buen libro.
liebre y la tortuga para que pueda
saber que la carrera no siempre la
gana el más veloz, para tener presente
que la vida es más que aumentar la velocidad.
Haz que mire hacia arriba a las
ramas del impotente roble y que sepa
que creció grande y fuerte, porque creció lentamente y bien, guiado por tu
tiempo y dirección.
que envíe mis raíces profundamente
en el suelo de los valores perdurables
de la vida para que pueda crecer
hacia la felicidad en la tierra, preámbulo
de la que tendré en el cielo.
En este mundo agitado, recordemos
quien es la paz en medio de la tormenta
y la quietud en medio del bullicio.
"Si las ocupaciones te impiden orar,
estás más ocupado de lo que te conviene.."
Madre Teresa de Calcuta

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