Hace unos visité al padre Ricardo en Granada y me regaló un libro que escribió sobre la formación del laico (Aldana S. de J. Ricardo, Formación del laico: Verdad y misión, Fundación Maior, Madrid). De ahí comparto un bellísimo poema que cita y que yo no conocía de la autoría de Charles Péguy. Es un extracto de "Ballade du coeur que a tant battu", donde muestra su amor por las virtudes cristianas.
Una lectura simplista de esta obra de Péguy, pareciera que por valorar lo sobrenatural en el hombre, hay un desprecio a lo humano y a su esfuerzo. Nada más fuera de la realidad. Siguiendo la tradición cristiana, a san Agustín y a santo Tomás, muestra el poeta la acción de Dios en el hombre y que no demerita en lo absoluto los esfuerzos humanos por alcanzar lo que llamamos virtudes cardinales: Justicia, prudencia, fortaleza y templaza. Pero, por más esfuerzos y virtudes cardinales hubiese, al hombre no le alcanza con ello para su propia salvación. Ni tampoco es condición unas para que se den las otras. Las virtudes teologales es simplemente un regalo de Dios. Es Gracia, gratuidad. El hombre no hace nada para merecerlas. Pero el mismo Padre Ricardo señala que el juego entre las cuatro virtudes cardinales y las tres virtudes teologales en este poema "No debe ser interpretado en su oposición como un dualismo que diviera al cristiano en 'algo divino en él'
Disfruten, gocen la lectura, por favor. Como siempre se debe hacer de la obra de Péguy.
Levita niña del coro
vestido de blanco
Corazón inmarcesible
Con la herida al costado
En tus procesiones
Oh, vestido de blanco,
Las intercesiones
De las sietes virtudes.
Las tres teologales
Marchan delante,
Las cuatro cardinales
Van siguiendo.
Las cuatro cardinales
son cultas,
Pero las teologales
Son sirvientas.
Las cuatro cardinales
Están bien atendidas
Pero las teologales
Son las que sirven.
Las cuatro cardinales
Tienen muchos seguidores,
Pero las teologales
Son las que acompañan.
Las cardinales marchan
Midiendo sus pasos.
Pero las teologales
Son descaradas.
Las cuatro cardinales
Son baronesas.
Las tres Teologales
Son tunantes.
Las cuatro Cardinales
Van en barco,
Pero la Teologal
Se lanza al agua.
Las cuatro Cardinales
Van en carroza,
Pero las teologales
Siguen la fiesta.
Las cuatro Cardinales
Están satisfechas.
Pero las Teologales
Están estupefactas.
Las cuatro Cardinales
Son muy estimadas.
Sólo las Teologales
Serán perfectas.
Las cuatro Cardinales
Son gobernadoras.
A las tres Teologales
Se dirigen los profetas.
Pero las Teologales
Echan una mano.
Las cuatro Cardinales
Tienen bedeles,
Pero las Teologales
Abren la puerta.
Las cuatro Cardinales
son legistas.
Pero las Teologales
Son hosteras
Las cuatro Cardinales
Se mueven a ritmo.
Pero las Teologales
Dirigen el baile.
A las cuatro Cardinales
Nuestra reverencia.
A las tres teologales
Nuestra preferencia.
A las cuatro Cardinales
Nuestra deferencia.
A las tres teologales
Nuestra esperanza.
A las cuatro Cardinales
La mayor importancia.
A las tres teologales
Nuestro sufrimiento.
De las cuatro Cardinales
Las reprimendas.
Pero a las Teologales
La liberación.
A las cuatro Cardinales
Credulidad.
Pero a las Teologales
Humildad.
A las tres teologales
Docilidad.
Pero a las Teologales
Fidelidad.
Los grandes enterramientos
A las Cardinales.
Pero a las Teologales
Los sacramentos.
A las cuatro Cardinales
Nuestras fatigas,
Pero a las tres Teologales
Nuestra naturaleza.
El montón de reglas
A las Cardinales.
Pero a las tres Teologales
Nuestras dos manos duras.
El montón de escrituras
A las Cardinales.
Pero a las tres Teologales
Nuestras dos manos puras.
Las cuatro Cardinales
Son gendarmes
Pero a las Teologales
El don de lágrimas.
Este montón de simplezas
A las Cardinales.
Pero a las Teologales
Nuestras gratitudes.
A las cuatro Cardinales
Nuestras costumbres
Pero a las Teologales
Nuestro servicio.
A las cuatro Cardinales
La certeza.
Pero a las Teologales
La inquietud.
El montón de hipérboles
A las Cardinales.
Pero a las Teologales
Las Parábolas.
A las cuatro Cardinales
Razonamientos.
A las tres Teologales
Abundancias.
Las cuatro Cardinales
son virtuosas,
Pero las Teologales
Son fructíferas.
Las cuatro Cardinales
Viven cristianas,
Pero las Teologales
Nacen cristianas.
Las cuatro Cardinales
Vienen de los dioses.
Las Tres Teologales
Vienen de Dios.
Las cuatro Cardinales
Marchan en fila.
Saben las Teologales
Verter su sangre.
Las cuatro Cardinales
De noble rango,
Las tres Teologales
De sangre noble.
A las cuatro Cardinales,
Sabias declaraciones.
A las tres Teologales
Un corazón dispuesto.
A las cuatro Cardinales,
La Política.
A las tres teologales
Nuestra mística.
A las cuatro Cardinales,
Los tribunales supremos.
A las tres Teologales
Nuestro amor humilde.
A las cuatro Cardinales
Nuestros discursos.
A las tres Teologales
Nuestros buenos días.
Las cuatro Cardinales
Definían.
Pero las tres Teologales
Alcanzaban la meta.
Las cuatro Cardinales
se incomodaban.
Las tres Teologales
Descansaban.
A las cuatro Cardinales
Virtud formal.
A las tres Teologales
Gracia real.
Las cuatro Cardinales
Son temporales.
Pero las tres Teologales
Son eternas.
Las cuatro Cardinales
Universales,
Las tres Teologales
Son singulares.

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