domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Es tu causa o es de la Iglesia?




Siempre habrá hombres que identifiquen su causa con la de la Iglesia, tan totalmente que terminan igualando la causa de la Iglesia con la propia, y esto de muy buena fe. No se les ocurre a ellos que si quieren ser verdaderos y fieles sirvientes de la Iglesia, más bien tienen que mortificarse y negarse a sí mismos; en su deseo por servir a la Iglesia, ellos presionan a la Iglesia en su propio servicio. Es una transición dialéctica de adentro hacia fuera, tan sencilla como sutil. Para ellos la Iglesia es un cierto orden de cosas que les es familiar y por el cual viven; un cierto estado de civilización, un cierto número de principios, un cierto conjunto de valores que la influencia de la Iglesia ha más o menos cristianizado, pero que, sin embargo, permanecen siendo humanos. Y cualquier cosa que molesta a este orden, o amenaza este equilibrio, cualquier cosa que los incomoda o simplemente los cuestiona, les parece un crimen en contra de una institución divina.”


Henri de Lubac, The Splendour of the Church, trans. Michael Mason (Sheed and Ward, Paulist Press, 1963), p. 170. (la traducción es de mi buen amigo Pepe Cabello)

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