Hoy el Alex me hizo descubrir un poema que no conocía de Benedetti y que me fascinó. Como bien dice, lo valioso de la poesía es la sencillez, no tiene qué ser rebuscado para ser bello. Y la verdad, este texto me llegó. Aquí la comparto.
Chau número tres.
Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.
Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.
Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.
Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.
Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.
Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
Si me permitira el atrevimiento don Mario, yo le daría mi propio final al poema: Quédate con tu vida, que al cabo hace mucho había dejado de ser la mía.

2 comentarios:
Me siento honrado de que me hayas mencionado en tu nota, mi Gabo, pero me gusta más que te haya agradado este poema también.
Fíjate que el final sugerido que le das, me parece chidísimo. Seguro Don Mario hubiera sonreído con él, así como lo hice yo.
¿Para alguien en especial? Casi seguro que no lo confirmaremos, pero yo creo que sí! jaja
Un abrazo sincero!
Nombre, Alex! Me gustó mucho la poesía, gracias por compartirla!
Y claro que tenía dedicatoria ese final, la poesía es vivida, si no, uno no la pela... jajaja.
Ya dedicame un día de estos, no? Tenemos algunos pendientillos... Te mando un no solo sincero, sino además muy afectuoso abrazo!
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