miércoles, 23 de noviembre de 2016

"El mundo en el que estamos llamados a vivir la fe es completamente distinto del mundo del pasado, también del pasado reciente. Es un mundo en donde se extiende la secularización, en donde el desmoronamiento de las evidencias está a la vista de todos. A esto se une, como consecuencia, una pasividad, un sopor y un aburrimiento invencibles que ofuscan gravemente el reconocimiento de la realidad. Esta situación representa el mayor desafío que tiene hoy ante sí la fe, el anuncio cristiano. Es un desafío que nos afecta a nosotros en primer lugar. Si la fe acaba siendo percibida incluso por nosotros como una payasada, si no somos los primeros en percibir la fe como pertinente a nuestra vida, empezará a decaer nuestro interés por ella. ¡Imaginad lo que sucederá en los demás!" Julián Carrón


Sobre la muerte de Rita Barberá

Me ha conmovido leer esta mañana que murió Rita Barberá en un hotel de Madrid. La conocí hace unos 20 años, cuando ella era alcaldesa de Valencia. Era la más querida, no había elección que no ganara, nadie como Rita llevaba voto al PP en toda España. En los últimos años dejó la alcaldía y enfrentó un juicio en donde no fue acusada penalmente (el juicio aún no terminaba) porque no se le había probado nada, pero había sido víctima de un linchamiento mediático. El mismo PP, que tanto le debía, le dio la espalda. 
Ciertamente, conocemos casos como los de César Duarte y otros políticos que han sido unos pillos en el ejercicio del poder. Pero casos como el de Barberá (y otros que he conocido) me hacen pensar que la gente decente, con rectitud de intención no entra en política porque los juegos de linchamiento y persecución son implacables. Vocifera la canalla, diría Bernanos. Una sociedad que desconfía de todos y de todo merece gobernantes cínicos y sinvergüenzas como Trump. Descansa en paz Rita.


lunes, 22 de febrero de 2016

De la libertad y no del miedo

Yo sé que es chocante que cuando algún escritor famoso muere todo mundo se vuelve su fan. Pero quiero compartirles porqué me identifico (y porqué me marcó) "El nombre de la Rosa" de Umberto Eco. Me parece que el punto medular de la historia son las dos visiones representadas por una parte por Jorge de Burgos y por la otra por Guillermo de Baskerville.
El monje Jorge de Burgos busca mantener prohibido el libro sobre la risa, ya que supone que si cae en manos incautas se desencadene una serie de males incontenibles. Guillermo de Baskerville se formó también en una visión legalista de la religiosidad y de la vida, pero con el transcurso de los años apuesta por el riesgo y por la libertad.
Jorge de Burgos representa a una visión de mundo donde Dios castiga y por ello hay que reprimir a quien no se somete a la autoridad religiosa. Por ello busca conservar el estado de las cosas, mientras Guillermo de Baskerville alienta la inquietud del conocimiento, cree en un Dios que ama y que no castiga. Finalmente, está a favor de la risa y no del miedo. El camino que tomó Guillermo de Baskerville seguramente no estuvo exento de errores y equivocaciones, pero toma el riesgo de ser libre. Jorge de Burgos apuesta su vida a mantenerse en la oscuridad y en las sombras.
Guillermo de Baskerville sabe que sólo puede se puede encontrar el amor en la libertad, Dios no se encuentra en las seguridades del miedo y del control. Me identifico mucho con este camino. Recomiendo leer y releer a Eco.

lunes, 23 de marzo de 2015

Alguno era partidista

Con motivo del ya inminente inicio de las campañas y los apasionados posicionamientos de muchos, recordaba lo que nos decía Carrón, que no sirve cualquier pertenencia para resolver la cuestión de la vida. La afiliación a un partido, a una organización, a un grupo o a un movimiento puede en el fondo hacernos vivir como seres divididos, como partidos en dos. Por una parte la razón "política", y por otra, Yo y mi vida. Mucho nos quejamos de los políticos que dicen una cosa y hacen otra, pero caemos en la misma tentación con la finalidad de justificar algo que ni nosotros mismo muchas veces hemos verificado. Prueba de esto es lo difícil que es tener amigos sinceros dentro de un partido.
Lo describía dramáticamente (a la vez de un modo divertido) Gaber en este monólogo que proponía Carrón en el inicio de cursos, "alguno era comunista": "¿Se ha mostrado esta pertenencia capaz de responder a los desafíos de la vida, a ese deseo de cambio? Resulta sorprendente la honestidad de Gaber a la hora de reconocer el resultado de esta verificación: «¿Y ahora? También ahora me siento como dividido en dos: por una parte el hombre integrado que atraviesa obsequiosamente la rutina de su propia supervivencia cotidiana, y por otra la gaviota, que ni siquiera tiene ya la intención de volar, porque ahora el sueño se ha encogido. / Dos miserias en un solo cuerpo» («Qualcuno era comunista». G. Gaber y A. Luporini)".

Dejo el video del monólogo:

lunes, 19 de enero de 2015

¿Para qué sirve la ética? Por Adela Cortina




   
   

       

martes, 4 de febrero de 2014

Canto Nocturno de un pastor errante de Asia a la luna
Giacomo Leopardi (1798-1837)
¿Qué haces, luna, en el cielo? Dime, luna
silenciosa ¿Qué haces?
Sales de noche, y vas,
contemplando los yermos; luego bajas.
¿No estás contenta aún
de recorrer las vías sempiternas?
¿No te has hastiado aún, aún te gusta
contemplar estos valles?
Se asemeja a tu vida
la vida del pastor.
Con el alba despierta;
por el prado conduce su rebaño,
y ve fuentes, rebaños y praderas;
y reposa a la noche su fatiga:
no espera más.
Dime: ¿para qué sirve
al pastor su vivir
y a vosotros el vuestro? ¿a dónde lleva
mi breve caminar
y tu inmortal carrera?
Viejo, enfermo, canoso,
descalzo y mal vestido,
con un haz pesadísimo a la espalda,
por montañas y valles,
por riscos, parameras y malezas,
al viento, a la tormenta, cuando arde
la hora y cuando hiela,
corre, corre y ansía,
cruza estanques, torrentes,
cae, se levanta, se apresura aún más,
sin pausa ni reparo,
herido, ensangrentado, hasta que llega
allí donde el camino,
donde tantas fatigas se terminan.
Abismo inmenso, horrible
donde todo lo olvida en su caída.
Virgínea luna, así
es la vida mortal.
Nace el hombre al dolor,
y el nacimiento es riesgo ya de vida.
Gusta tormento y pena
como primicias; y desde el comienzo
sus padres ya se empeñan
en consolarle por haber nacido.
y después, mientras crece,
lo sujetan los dos, y siempre así
con actos y palabras
procuran darle fuerzas,
y del estado humano consolarle:
un trabajo más grato
no hacen los padres para con su prole.
¿Mas para qué alumbrar
y mantener en vida
a quien preciso es consolar de ella?
Si la vida es desdicha
¿por qué nos dura tanto?
Intacta luna, es ésta
la mortal condición.
Mas tú no eres mortal,
y tal vez no comprendas cuanto digo.
Mas solitaria, peregrina eterna,
acaso entiendas, tú, tan pensativa,
lo que es nuestro dolor,
nuestros suspiros y el vivir terreno;
lo que es nuestro morir, esta suprema
palidez del semblante,
y faltar de la tierra, y acabarse
las gratas compañías cotidianas.
y tú en verdad comprendes
el porqué de las cosas viendo el fruto
del día, de la noche,
del tácito, infinito andar del tiempo.
Tú sabes, en verdad, a qué amor dulce
ríe la primavera,
a qué ayuda el ardor, y qué procuran
los hielos del invierno.
Sabes mil cosas, cosas mil descubres
que al humilde pastor le están ocultas.
A menudo, mirándote
tan silenciosa sobre el yermo llano,
que, en su lejano giro, al cielo toca;
o bien con mi rebaño
siguiendo mano a mano mi viaje;
o viendo arder los astros en el cielo
me digo pensativo:
¿para qué tantas luces?
¿qué hace el aire infinito, y la profunda
calma infinita? ¿qué nos dice esta
inmensa soledad? ¿y yo quién soy?
Así voy cavilando: y de la estancia
soberbia, ilimitada,
y acerca de la innúmera familia:
luego de tanto andar, de tantos pasos
de las cosas celestes y terrenas,
que sin descanso giran,
y al punto de partida siempre vuelven;
utilidad o fruto
no adivino ninguno. Pero tú,
oh joven inmortal, todo lo sabes.
Esto conozco y siento,
que del girar eterno,
que de mi frágil ser,
bien y contento acaso
tendrá algún otro; y yo la vida sufro.
¡Oh grey mía en reposo, oh tú feliz
que ignoras, así pienso, tu miseria!
¡Cuánta envidia te tengo!
No sólo porque libre
estás casi de afanes;
o porque pronto olvidas
cualquier daño, o temor extremo, o cuita;
mas porque el tedio siempre desconoces.
A la sombra tumbada, sobre el prado
estás quieta y contenta;
y gran parte del año
sin aburrirte, de esta forma gastas.
Ya la sombra del prado yo me siento,
y un hastío me colma
la mente, cual punzada de una espuela,
y estoy sentado, lejos más que nunca
de encontrar paz o centro.
y no deseo nada,
y ninguna razón de llanto tengo.
lo que goces, o cuánto,
no sé decir; mas eres venturosa.
y bien poco es mi gozo,
pero no sólo, oh grey, de eso me quejo.
Si supieses hablar, preguntaría:
dime ¿por qué yaciendo
ocioso, sin cuidado,
todo animal se aquieta;
mas si reposo yo me asalta el tedio?
Acaso si tuviera
alas para volar sobre las nubes,
y contar las estrellas una a una,
o errar de cima en cima como el trueno,
sería más feliz, dulce rebaño,
sería más feliz, cándida luna.
O tal vez, ciertamente,
me equivoco al mirar otros destinos:
tal vez en toda forma, en todo estado
que se halle, en cuna o cueva,
funesto es al que nace el primer día.