miércoles, 19 de mayo de 2010

En el reino de la infancia


Hace unos visité al padre Ricardo en Granada y me regaló un libro que escribió sobre la formación del laico (Aldana S. de J. Ricardo, Formación del laico: Verdad y misión, Fundación Maior, Madrid). De ahí comparto un bellísimo poema que cita y que yo no conocía de la autoría de Charles Péguy. Es un extracto de "Ballade du coeur que a tant battu", donde muestra su amor por las virtudes cristianas.

Una lectura simplista de esta obra de Péguy, pareciera que por valorar lo sobrenatural en el hombre, hay un desprecio a lo humano y a su esfuerzo. Nada más fuera de la realidad. Siguiendo la tradición cristiana, a san Agustín y a santo Tomás, muestra el poeta la acción de Dios en el hombre y que no demerita en lo absoluto los esfuerzos humanos por alcanzar lo que llamamos virtudes cardinales: Justicia, prudencia, fortaleza y templaza. Pero, por más esfuerzos y virtudes cardinales hubiese, al hombre no le alcanza con ello para su propia salvación. Ni tampoco es condición unas para que se den las otras. Las virtudes teologales es simplemente un regalo de Dios. Es Gracia, gratuidad. El hombre no hace nada para merecerlas. Pero el mismo Padre Ricardo señala que el juego entre las cuatro virtudes cardinales y las tres virtudes teologales en este poema "No debe ser interpretado en su oposición como un dualismo que diviera al cristiano en 'algo divino en él' y 'lo humano en él' . Nada más ajeno a Péguy que ese dualismo... No hay dualismo, pero tampoco un monismo de lo sobrenatural que absorbiese lo natural" (pag. 128 op. Cf.)

Disfruten, gocen la lectura, por favor. Como siempre se debe hacer de la obra de Péguy.


Levita niña del coro
vestido de blanco
Corazón inmarcesible
Con la herida al costado

En tus procesiones
Oh, vestido de blanco,
Las intercesiones
De las sietes virtudes.

Las tres teologales
Marchan delante,
Las cuatro cardinales
Van siguiendo.

Las cuatro cardinales
son cultas,
Pero las teologales
Son sirvientas.

Las cuatro cardinales
Están bien atendidas
Pero las teologales
Son las que sirven.

Las cuatro cardinales
Tienen muchos seguidores,
Pero las teologales
Son las que acompañan.

Las cardinales marchan
Midiendo sus pasos.
Pero las teologales
Son descaradas.


Las cuatro cardinales
Son baronesas.
Las tres Teologales
Son tunantes.

Las cuatro Cardinales
Van en barco,
Pero la Teologal
Se lanza al agua.

Las cuatro Cardinales
Van en carroza,
Pero las teologales
Siguen la fiesta.

Las cuatro Cardinales
Están satisfechas.
Pero las Teologales
Están estupefactas.

Las cuatro Cardinales
Son muy estimadas.
Sólo las Teologales
Serán perfectas.

Las cuatro Cardinales
Son gobernadoras.
A las tres Teologales
Se dirigen los profetas.

Pero las Teologales
Echan una mano.

Las cuatro Cardinales
Tienen bedeles,
Pero las Teologales
Abren la puerta.

Las cuatro Cardinales
son legistas.
Pero las Teologales
Son hosteras

Las cuatro Cardinales
Se mueven a ritmo.
Pero las Teologales
Dirigen el baile.

A las cuatro Cardinales
Nuestra reverencia.
A las tres teologales
Nuestra preferencia.

A las cuatro Cardinales
Nuestra deferencia.
A las tres teologales
Nuestra esperanza.

A las cuatro Cardinales
La mayor importancia.
A las tres teologales
Nuestro sufrimiento.

De las cuatro Cardinales
Las reprimendas.
Pero a las Teologales
La liberación.

A las cuatro Cardinales
Credulidad.
Pero a las Teologales
Humildad.

A las tres teologales
Docilidad.
Pero a las Teologales
Fidelidad.

Los grandes enterramientos
A las Cardinales.
Pero a las Teologales
Los sacramentos.

A las cuatro Cardinales
Nuestras fatigas,
Pero a las tres Teologales
Nuestra naturaleza.

El montón de reglas
A las Cardinales.
Pero a las tres Teologales
Nuestras dos manos duras.

El montón de escrituras
A las Cardinales.
Pero a las tres Teologales
Nuestras dos manos puras.

Las cuatro Cardinales
Son gendarmes
Pero a las Teologales
El don de lágrimas.

Este montón de simplezas
A las Cardinales.
Pero a las Teologales
Nuestras gratitudes.

A las cuatro Cardinales
Nuestras costumbres
Pero a las Teologales
Nuestro servicio.

A las cuatro Cardinales
La certeza.
Pero a las Teologales
La inquietud.

El montón de hipérboles
A las Cardinales.
Pero a las Teologales
Las Parábolas.

A las cuatro Cardinales
Razonamientos.
A las tres Teologales
Abundancias.

Las cuatro Cardinales
son virtuosas,
Pero las Teologales
Son fructíferas.

Las cuatro Cardinales
Viven cristianas,
Pero las Teologales
Nacen cristianas.

Las cuatro Cardinales
Vienen de los dioses.
Las Tres Teologales
Vienen de Dios.

Las cuatro Cardinales
Marchan en fila.
Saben las Teologales
Verter su sangre.

Las cuatro Cardinales
De noble rango,
Las tres Teologales
De sangre noble.

A las cuatro Cardinales,
Sabias declaraciones.
A las tres Teologales
Un corazón dispuesto.

A las cuatro Cardinales,
La Política.
A las tres teologales
Nuestra mística.

A las cuatro Cardinales,
Los tribunales supremos.
A las tres Teologales
Nuestro amor humilde.

A las cuatro Cardinales
Nuestros discursos.
A las tres Teologales
Nuestros buenos días.

Las cuatro Cardinales
Definían.
Pero las tres Teologales
Alcanzaban la meta.

Las cuatro Cardinales
se incomodaban.
Las tres Teologales
Descansaban.

A las cuatro Cardinales
Virtud formal.
A las tres Teologales
Gracia real.

Las cuatro Cardinales
Son temporales.
Pero las tres Teologales
Son eternas.

Las cuatro Cardinales
Universales,
Las tres Teologales
Son singulares.

lunes, 10 de mayo de 2010

Me cuesta tanto...



Madrid, 10 de mayo 2010.


Entre el cielo y el suelo hay algo
con tendencia a quedarse calvo
de tanto recordar.

y ese algo que soy yo mismo
es un cuadro de bifrontismo
que sólo da una faz.

la cara vista es un anuncio de signal,
la cara oculta es la resulta
de mi idea genial de echarte...
me cuesta tanto olvidarte.

me cuenta tanto, olvidarte
me cuesta tanto.
Olvidar quince mil encantos es
mucha sensatez.

Y no sé si seré sensato
lo que sé es que me cuesta un rato
hacer las cosas sin querer

y aunque fui yo quien decidió
que ya no más
y no me cansé de jurarte
que no habrá segunda parte
me cuesta tanto olvidarte...

me cuesta tanto olvidarte...

me cuesta tanto...

viernes, 9 de abril de 2010

Todo es encuentro y Gracia




Esta Pascua ha sido oportunidad de encuentro, de conocimiento, de afecto y de amistad. Me explico. En octubre pasado que me encontré con mi amigo Carlos Anaya en Italia, en un lugar cerca de Florencia. Me planteó una idea que me conmovió, me animó y que en aquel momento no pude dimensionar lo que implicaría para mi corazón. Yo le hablé de mis inquietudes por dejar una huella de vida en nuestro paso por el gobierno de Jalisco y me puso en contacto con Anabel Abascal, del movimiento de Focolares para empezar a organizar un posible concierto del Gen Rosso en Guadalajara.

Poco conocía de focolares, poco de su fundadora Chiara Lubich, y algo del Gen Rosso, obra que nació de la experiencia de dicho movimiento. Ya lo platiqué en otro post anterior cómo canciones tales como "Nacerá" o "siervo por amor" me acompañaron en algún momento de mi vida y fueron oración en mi camino personal. Así que en cuanto conocí en México a Anabel le comenté que estaba dispuesto para la organización del concierto.

No quiero hacer una crónica de esta bellísima experiencia de trabajar junto a varios de mis amigos que muy pronto se enamoraron del proyecto y juntos hicimos este sueño posible. No es ese el motivo de este post, sino otro: Compartir de una manera sencilla lo que me ha dejado conocer a los focolares, a Chiara en sus hijos y a los chicos del Gen Rosso.

De entrada confieso que tengo un vicio de origen. Cuando he conocido a grupos o movimientos católicos reviso con lupa lo que hacen y soy muy crítico de su espiritualidad, de sus escritos filosóficos o teológicos, de su organización interna. Tengo el gran defecto de ser un juez duro. En el trato, empecé a escucharles hablar de Chiara, del carisma de la unidad, de la obra de María, de su vida como consagrados... Y aunque con toda franqueza les he planteado mis dudas al respecto de su vida como movimiento al interior de la Iglesia, hubo un aspecto que me ha enamorado de los focolares: El amor que experimientan. El amor a Cristo y de Cristo que les permite tratar a todos los hombres sin las estúpidas barreras ideológicas o prejuicios que muchos tenemos. Amar en la unidad, tal como lo quería Jesús: "Que todos sean uno". Y no es un discurso para justificar su actividad, es en verdad toda su vida! Cada uno de los chicos del GenRosso al tratarme con afecto, Roselí, Gloria, Anabel, Imelda, Beppe, Bic... Todos se volcaron en mostrarme el rostro de Jesús en su vida comunitaria!

Los chicos del Gen Rosso, desde los que tienen más tiempo en el grupo como los más jóvenes tuvieron (y tienen, por internet) gestos que mucho les he apreciado. Una palabra de aliento, las canciones, las charlas, la compañía. Me he sentido querido por Jesús a través de sentirme querido por ellos! Y esto que es verdadero, es superior a cualquiera de mis pobres esquemas.

Hoy platiqué con el Padre Pepe todo esto, y mi experiencia en semana santa en la ciudadela del diamante, en Puebla. El padre Pepe, que es un santo de nuestros tiempos, me hizo detenerme en las palabras de la escritura: "Es que ya no les llamo siervos, sino amigos". Amigos! que es una relación transparente, franca, sincera, verdadera! No es una relación de utilidad como hoy los hombres entienden las relaciones públicas, sino una entrega de sí mismo al otro por amor. No es sumisión, no es obligación, es amor. Tal cual lo hace Jesús.

lunes, 8 de marzo de 2010

Porque me amas



Porque me amas
GenRosso

Entre miles de modos para darme tu amor
elegiste sentir desde mi corazón,
me has visto luchar, esperar y sufrir
conmigo has querido vivir y morir.

Una absurda locura para estar a mi lado
por senderos errantes y horizontes lejanos.
Dejaste tu cielo, el calor de su sol,
viajaste en la noche diciendo mi nombre.

Me viste en el llanto, estabas allí.
Yo andaba perdido y tú viniste por mí.
En tu grito: Dios mío, por qué?
la primavera muere otra vez

Ciego estoy en un túnel, también ciego estas tú.
Se derrumba mi sueño, en el fracaso estas tú.
Escapo al pasado a una vida que pesa
me vuelvo y te veo borrando mis huellas.

Es tan grande tu amor que une amores lejanos:
se quedó entre dos mundos para estar a mi lado.
Soledad sin sentido en tu noche mas fría.
tu amor infinito me ha dado la vida.

Me viste en el llanto, estabas allí.
Yo andaba perdido y tú viniste por mí
En tu grito: Dios mío, por qué?
la primavera puede nacer.

sábado, 30 de enero de 2010

Un amigo, una elección




Un amigo, un concierto, un disparo, una vida, una elección. Streetlight.

Varios amigos estamos organizando el regreso del Gen Rosso a Guadalajara. El próximo 5 de marzo en el foro de la Expo Guadalajara se presentará este espectáculo musical, que narra la historia de Charles y sus amigos, que tocan en la Streetlight Band, un grupo de seis chicos que utilizan todas sus energías en la construcción de un mundo unido.

Espero nos acompañen ese día, este concierto significa mucho para mí. Porque no es sólo un espectáculo más: Es poner en común, con el instrumento de la música, aquello que es importante para mi vida y para la de mis amigos.

jueves, 21 de enero de 2010

La vida pese a la tragedia



"El misterio de la Cruz y de la Resurrección nos asegura, sin embargo, que el odio, la violencia, la sangre, la muerte no tienen la última palabra en las vivencias humanas. La victoria definitiva es de Cristo".

Juan Pablo II

lunes, 18 de enero de 2010

San Lorenzo y los pobres





Pues nada, comentar una bella anécdota de un santo diácono muy popular, Lorenzo. Cuentan que cuando el prefecto de Roma le ordena (en el 258 dC) entregar los bienes de la Iglesia, Lorenzo llega ante él con todos los pobres, los discapacitados, los ciegos, los menesterosos. Se los presenta y afirma: "Esta es la riqueza de la Iglesia".

Es una historia que difícilmente tendría una autenticidad histórica ya que nadie contempló este hecho y llega a nosotros por los hagiógrafos. Pero revela un hecho definitivo, que Cristo y su Iglesia se encuentran en la pequeñez, en el sufrimiento, en el dolor de los hombres. Con realismo y sin demagogia, este es el camino, no otro.