He reflexionado estos días sobre la comunicación en redes sociales de internet, como lo es el facebook. He querido utilizar este interesante herramienta como un espacio para compartir con mis amigos y con gente que me simpatiza por tener intereses afines, algunas de mis ideas, de mis sentimientos. O incluso, me permito la broma y el chascarrillo con la confianza de que no me dará pena pensar en la gente que lo pueda leer.
He querido que mi perfil sea un espacio de camaradería y por ello, fácilmente he rechazado la mitad de las invitaciones de "amistad" que me han llegado. Leí hace poco que las relaciones verdaderamente personales que podemos tener, permitiría una red en una página de estas de alrededor de 150 personas. Quien tiene un mayor número de contactos es muy seguro que sean sólo conocidos, no amigos cercanos.
Pero ante el uso de afinidades y "reclutamiento" para diversas causas, pienso que puedo estar aislándome o perdiéndome la oportunidad de contactar a gente que pueda aportar algo. No lo sé. Ya he aceptado con cierto recelo a algunas personas que no son más que eso, contactos. Son los riesgos de esta impersonal virtualidad.
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